Conversamos con Mariano Ávalos, presidente de la Asociación de Tecnólogos Educativos (ATEDU), para conocer su mirada sobre la evolución de la empleabilidad en el sector, las capacidades que comienza a demandar el mercado y las oportunidades que surgen de una mayor articulación entre profesionales, instituciones y organizaciones.
El diálogo se desarrolló en el marco del anuncio de la alianza entre ATEDU y la plataforma de empleabilidad, Talentia.
Al referirse al nuevo ecosistema profesional, Ávalos consideró que uno de los principales cambios está relacionado con la velocidad con la que evolucionan los conocimientos y las capacidades que necesitan los profesionales.
“Hoy la sociedad exige de los profesionales actualización, saberes y competencias que son dinámicas y se van interrelacionando de manera compleja”, aseguró.
Esta transformación no se limita a los conocimientos técnicos. También alcanza las propias características del empleo y abre posibilidades que trascienden las modalidades tradicionales de trabajo.
“Los empleos se van transformando y también aparece la posibilidad de múltiples opciones laborales, no solo presenciales, sino virtuales o híbridas. Esto genera un nuevo ecosistema profesional que hay que entender y potenciar”, explicó Ávalos.
Para la Tecnología Educativa, comprender ese ecosistema adquiere especial relevancia. Se trata de un campo que atraviesa instituciones educativas, universidades, empresas, organizaciones sociales y espacios de educación formal y no formal, ampliando los ámbitos donde los profesionales pueden aportar sus capacidades.
Roles que existen y otros que están por crearse
El crecimiento del sector abre, además, un reto particular: hacer visibles las oportunidades y conectar a las organizaciones con perfiles especializados.
“Es un desafío para nosotros ir al encuentro al campo de la Tecnología Educativa a nivel local y global. Hay una vacancia de roles y puestos a cubrir y crearse en un futuro”, explica Ávalos.
Su mirada pone el foco no solo en las posiciones que actualmente necesitan profesionales con una formación específica en tecnología educativa, sino también en aquellas que surgirán a medida que la innovación continúe transformando la educación, la capacitación y el desarrollo de las personas.
En ese contexto, generar espacios de encuentro entre profesionales, empresas, universidades e instituciones puede contribuir a construir un mercado más conectado. Ese es, precisamente, uno de los motivos que llevó a ATEDU a avanzar en su alianza con Talentia.
“Consideramos que es una oportunidad de generar convergencia y confluencias de empresas, instituciones, Universidades y profesionales. Todo esto integrado con inteligencia artificial y demás tecnologías disruptivas, que potencian y enriquecen los vínculos de los talentos”, consideró.
Encontrar mejor el talento especializado
En mercados profesionales específicos, el desafío no siempre pasa por ampliar el volumen de candidatos u oportunidades. De igual modo, implica poder identificar con mayor precisión dónde están los perfiles adecuados y dónde existen posibilidades relevantes para ellos.
Por eso, una de las expectativas de ATEDU está puesta en aprovechar la tecnología para desarrollar conexiones más precisas dentro de su propia especialidad. “Que podamos realizar búsquedas inteligentes y precisas, ir a la búsqueda del nicho de la Tecnología Educativa, y que en ese aspecto Talentia pueda brindarnos un background único”, especificó.
La inteligencia artificial aparece así como una herramienta para acompañar el encuentro entre capacidades y oportunidades, especialmente en un sector donde los perfiles y las necesidades de las organizaciones continúan evolucionando.
Los datos como herramienta estratégica
Esta transformación genera información sobre trayectorias profesionales, competencias demandadas, nuevos roles y búsquedas laborales, que pueden aportar señales para comprender hacia dónde está evolucionando el sector.
Para Ávalos, la capacidad de aprovechar esos datos será determinante. “En este aspecto es central y estratégico, pues en un mundo de algoritmos y de plataformas, tenemos que contribuir a resolver esta brecha entre los que producen datos y quienes están en condiciones de procesarlos, analizarlos y utilizarlos para el bien común de las personas, las organizaciones y la comunidad en general”.
La cuestión, entonces, no pasa solamente por generar información, sino por desarrollar las capacidades necesarias para transformarla en conocimiento que permita tomar mejores decisiones y generar valor para la comunidad.
Construir las oportunidades que todavía no existen
La mirada de ATEDU sobre la empleabilidad no termina en conectar búsquedas existentes con profesionales. Además, incorpora la posibilidad de generar nuevos espacios de desarrollo. “Consideramos que hay oportunidades para gestionar y otras que hay que ir a buscar y construir”, aseguró su presidente.
Este enfoque abre una nueva etapa del trabajo conjunto con Talentia. Entre los próximos objetivos, Ávalos identifica la posibilidad de realizar ferias y jornadas específicas co-organizadas, además de impulsar proyectos vinculados con la aplicación de tecnologías educativas en diferentes ámbitos.
“Nuestra expectativa también es generar proyectos significativos en relación a aportar desde las tecnologías en los ambientes educativos formales y no formales, corporativo y ONGs”, añadió.
En un campo profesional que todavía está definiendo muchos de los roles que necesitará en los próximos años, el reto es acompañar la transformación, e identificar, conectar y construir las oportunidades que esa transformación está empezando a generar.
